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Tarjetas de visita

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Sobre las tarjetas de visita

Para la mayoría de pequeñas y medianas empresas y de trabajadores autónomos, una tarjeta clásica es más que suficiente. Entiendo como clásica una tarjeta de visita de 350 gr. con papel estucado. Con tamaño rectangular de 85x55mm y a poder ser plastificada por las dos caras.

¡Ahora bien!

Si estás interesado en diferentes opciones más personalizadas, para adaptar las tarjetas de visita a tu negocio, que sepas que tienes disponible mil opciones diferentes.

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Que no se olvide tu visita

FAQ - Preguntas frecuentes

Te dejo las respuestas a las preguntas habituales.

Si después de leerlas sigues con alguna duda o quieres presupuesto, rellena el formulario de contacto.

El tamaño más habitual de una tarjeta de visita es de 85x55mm y se trataría de la típica tarjeta rectangular.

De todos modos, se puede plantear el tamaño y forma que se desee. Cuadradas, rectangulares, grandes, pequeñas, plegadas por el medio, … 

Se pueden troquelar y eso implica hacer la forma y tamaño que se quiera.

Al igual que con el tamaño, las posibilidades del gramaje son muy amplias: 250 gr, 350gr, 450gr., … El gramaje es lo que pesa 1 m2 de papel. Cuanto más gramaje tiene un papel, más cuerpo y presencia tiene.

Como hay muchas clases de papel, éste puede presentarse más o menos compactado. Por lo tanto, puede darse el caso de que una tarjeta de visita con mucho gramaje (pongamos por ejemplo de 450 gr) puede parecer más delgada que una tarjeta de 350 gr.

Mi recomendación es hacerlas de 350 gr. con papel estucado, ya que es una combinación de papel y gramaje que da un espesor suficiente. Una tarjeta demasiado delgada no es atractiva y con la gran mayoría de negocios, esta combinación es más que suficiente.

Sí.

Las tarjetas de visita plastificadas a doble cara están mejor acabadas que sin plastificar.

Es cierto que se consume plástico, pero la capa es muy fina y este consumo es muy pequeño. Además, aguantan mejor el paso del tiempo sin estropearse con lo que aumentas su vida útil. No se ensucia, ni se mancharan de grasa.

Todas las opciones posibles acaban siendo un tema de gustos: estéticos, de tacto, económicos … Hay quien sólo busca funcionalidad en una tarjeta de visita. Que sirva para dar el nombre, teléfono, web, … y poco más. En este caso no sería necesario plastificarla.

Pero hay quien es consciente de que las tarjetas de visita, al igual que otros elementos de la papelería corporativa, transmiten la imagen de la empresa. Por lo tanto, este extra que aporta el plastificado vale la pena.

¡Ah! 

Y hay plastificados especiales como los que tienen tacto soft-touch que es más agradable y suave en los dedos.

Hay ocasiones en las que no tiene sentido plastificar las tarjetas.

Por ejemplo cuando se utilizan papeles especiales, como los papeles verjurados, los reciclados, … Tienen un tacto y unas prestaciones especiales en el color y en las fibras del papel que si se plastifican se pierde este componente extra de la tarjeta.

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